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Terapiando.

Transformar lo viejo,

que ya no sirve y todavía duele,

en medicina y compasión.

(2011)

 

La psicoterapia es un camino de crecimiento.

La psicoterapia es un espacio de acompañamiento, investigación, experimentación, exploración y transformación.

Acompañamiento. Estar acompañado/a por otra persona que me puede escuchar, comprender y acoger.

Investigación. Investigando qué me pasa-cuál es mi patrón-dónde lo aprendí y de quién-cómo decido responder ahora.

Experimentación. Experimento otras maneras de ver y de estar en el mundo.

Exploración. Explorando territorios nuevos. Nuevos pensamientos, nuevas acciones, nuevas visiones. Soltar lo que ya me conozco de sobra y no me vale.

Transformación. Transformando lo que me atrapa y deja exhausta en energía para crear mi vida.

 

En terapia estamos acompañadas por un/a terapeuta que nos ofrece sabiduría, algunas herramientas y su visión. Podemos acudir a terapia en una época de duelo, de crisis personal, cuando cambiamos de trabajo o cuando sentimos que nuestra mochila está muy cargada y nos pesa demasiado. Necesitamos un espacio para comprender lo que nos está ocurriendo, para darnos un empujón en aspectos en los que estamos atascados/as, para tomar decisiones o para liberar el pasado…y sobre todo necesitamos estar acompañados/as en este proceso. No por nuestros/as amigos/as o familiares, necesitamos una mirada externa que nos pueda ofrecer una nueva perspectiva.

En cada sociedad existen redes de apoyo social: la familia nuclear, la familia extensa, el vecindario, las amigas y los amigos, las asociaciones. Algunas veces están redes se desmoronan o nosotros/as nos trasladamos de ciudad, o pasamos un momento muy delicado y ninguna de las personas de nuestro entorno nos entiende, o simplemente estas redes no son capaces de sostenernos en determinadas épocas de nuestra vida.

La mujer sabia o el hombre sabio aparecen en la consulta de un/a terapeuta cuando comprendemos con profundidad lo que nos atrapa y podemos liberarlo, cuando dejamos de pelearnos con lo que no podemos cambiar y comenzamos a buscar qué sí está en nuestras manos, cuando comprendemos que algunas de las cosas que nos pasan hoy tienen que ver con cómo aprendimos a responder cuando éramos niños/as y que hoy es posible aprender maneras diferentes que hagan nuestra vida más fluida y plena. La terapia Gestalt es un espacio donde el o la terapeuta está completamente presente, con una escucha activa y favoreciendo que la persona se haga plenamente consciente y responsable de su vida. El poder de la terapia Gestalt está en que nos invita a dejar lo falso, lo que no nos pertenece y nos ayuda a dejar las historias que nos contamos. Gestalt nos coloca en el aquí y ahora y en tomar consciencia de lo que estoy decidiendo para mi vida. Casi todas las personas de nuestra vida quieren algo de nosotras, quieren que salgamos pronto de un problema o que tomemos un determinado camino. En terapia el/la terapeuta nos ayuda a buscar nuestro propio camino y nuestras respuestas. Él o ella no quieren nada específico, solamente que nos hagamos creadoras de nuestra vida.

Tuve un sueño que me evocó la exploración y la transformación que suceden en terapia.

En terapia hay un espacio para mirar dónde estoy ahora y para qué estoy dónde estoy, qué necesidades estoy cubriendo. A veces queremos irnos muy rápido de donde estamos y también es importante explorar con amor y profundidad dónde estamos hoy.

¿Dónde estoy ahora? ¿Qué necesidades cubro aquí? ¿Cuáles no cubro?

La terapia es un espacio que nos lleva a darnos cuenta de las normas familiares y de las normas colectivas de la sociedad en que vivimos. Las exploro y las reviso. Algunas sí tienen que ver conmigo y las incorporo con consciencia. Otras no y modifico lo que no tienen que ver conmigo.

¿Cuáles son mis deberías? ¿Me dejan espacio para crear mi vida?

La terapia es un lugar donde revisar las relaciones con nuestro padre y nuestra madre para poder agradecer lo que hubo, perdonar y perdonarnos carencias y torpezas y para cultivar en nosotras el padre y la madre internos que nos pueden acompañar, guiar y proteger en nuestro camino.

¿Qué hubo y qué no hubo en las relaciones con mi madre y mi padre?

¿Qué agradezco? ¿Qué necesito perdonarme o perdonar?

¿Qué necesito cultivar?

Las pérdidas en el camino.

A menudo en terapia aparecen pérdidas antiguas, duelos pasados y experiencias atascadas para poder comprenderlas y liberarlas.

También aparece nuestra infancia, nuestra niño/a interna, lo que nos gustaba, lo que nos daba miedo, lo que deseábamos, lo que era importante para nosotras. La niña interna y el niño interno aparecen cuando se sienten seguros de nuevo. Comenzamos a escuchar las señales del cuerpo y las emociones, a guiarnos por nuestra intuición, a disfrutar del cuerpo.

¿Cómo era yo de pequeño/a? ¿Y de adolescente? ¿Qué era importante para mí? ¿Qué me gustaba?

Un paseo por el sótano.

Durante el proceso terapéutico también aparece la sombra, lo que no me gusta de mí, o no me permito, lo que rechazo, lo que me avergüenza. La soledad, la sexualidad, la tristeza, mi cuerpo, mi dolor, mi alegría…

Mirar con profundidad.

La terapia nos permite mirar lo que hay debajo de las apariencias. Debajo de nuestros comportamientos más absurdos hay dolor, ignorancia, soledad, sufrimiento. No nos quedamos con lo que vemos, vamos a lo que subyace. Bajamos un piso y accedemos a una visión más profunda de nosotras y de la realidad.

Algunos de los regalos que la psicoterapia puede darnos es serenidad, aceptación de lo que hay y respeto por otras personas y su camino. Nos ayuda a conocer nuestros límites-protegerlos y reconocer los límites de los demás. Entramos en contacto con nuestros sentimientos más profundos, nuestra esencia auténtica fuera de roles sociales y expectativas. A veces nos ayuda a actuar, otras veces a reflexionar según sea necesario para que demos un paso. Identificamos atrapamientos y atascos en patrones que nos dañan y buscamos cómo liberarlos. Contactamos con nuestra intuición-nuestro cuerpo-nuestros sueños. Aprendemos a parar y agradecer lo que sí hay. Acogemos nuestra fragilidad así como nuestra fortaleza. Nos preguntamos una y otra vez qué siento, qué me pasa, qué necesito y qué necesito en lo profundo…

La terapia es un territorio de transformación acompañada por otra persona que también está caminando y transformándose.

Es un encuentro en el camino del crecimiento y del llegar a ser quién soy para ofrecer mis dones al mundo.

Flor roja Sin esquinas

 

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